martes, 21 de julio de 2009

"Las Crucecitas de Hermosillo" por Diego Osorno del diario Milenio

Las crucecitas de Hermosillo
Lun, 20/07/2009 - 21:17 — Osorno
CRÓNICA- MILENIO DIARIO

Es más útil mirar un minuto la explanada principal de la plaza Emiliana de Zubeldía, cubierta de pequeñas cruces blancas, calzado infantil y fotografías familiares, que hablar con diez políticos sobre lo que sucedió en Hermosillo el 5 de junio.
Fue esta “instalación-altar-monumento” de la plaza Emiliana de Zubeldía, la primera forma en que quedó representada la tragedia de la Guardería ABC. Nadie sabe a bien la historia de cómo fue construido este improvisado espacio donde se recuerda a los 48 niños fallecidos. Lo único que está claro es que ninguna autoridad tuvo algo que ver.
A la par de los ruidosos deslindes y acusaciones entre políticos, los comicios y la fuga de los responsables, en la ciudad han aparecido homenajes cotidianos y callados en torno a las víctimas del siniestro: Unos estudiantes de arte pintaron murales de bebés en calles a la redonda, un joven de Ciudad Obregón escribe una obra de teatro en torno a lo sucedido y un vendedor ambulante de hot dogs puso en su carrito el dibujo que hizo su hija de cinco años sobre “los 48 angelitos”.

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Sonora no es la misma después de la tragedia de la guardería ABC. Ha vivido una revolución silenciosa que como reportero he tenido el honor de presenciar.
1.- Hace dos meses el Gobernador Eduardo Bours era visto como un mandatario moderno, demócrata y hasta presidenciable, mientras que hoy, aunque duerme como bebito, forma parte de la triste enciclopedia nacional de gobernantes feudales tipo Mario Marín, o Ulises Ruíz Ortíz.
2.- Los dos primos y principales candidatos a suceder a Bours, ofrecían, antes del siniestro, seguir administrando la "bonanza" sonorense. Uno de ellos prometía "el siguiente nivel", y el otro, convertirla en "la número 1". El hecho contundente y trágico de que hijos de trabajadores eran cuidados en un bodegón de la ciudad, mandó al carajo las ínfulas arrogantes de pensar que Sonora "es de primer mundo". El mito se desvaneció bajo techos de plafón.
3.- Nadie pensaría antes del 5 de junio que un grupito de matrimonios aficionados a viajar a Las Vegas o Denver los fines de semana, y que hacían el desagradable favor de mostrar su buena vida pagando planas enteras en las páginas de sociales de los periódicos locales (en lugar de mejorar las instalaciones de una de sus guarderías subrogadas), estarían en este momento prófugas, evadiendo la justicia, como delincuentes.
4.-Pensar hace dos meses que la habitualmente apática Hermosillo se iba a llenar cada sábado siguiente de ríos de gente, marchando y protestando contra una intrincada red de corrupción que mató a 48 niños, hubiera sido inimaginable.
5.- Imaginar que un grupo de jóvenes obreros -lo mejor que tiene este país- iban a cimbrar a México, al exigir justicia, en lugar de resignarse a aceptar la muerte de sus hijos como un "asunto divino", no estaba en los planes de los que mandan en Sonora y en México.
Una revolución silenciosa está ocurriendo en Sonora.

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“La justicia salió de vacaciones. No molestar hasta el 3 de agosto”, avisa la enorme manta desplegada afuera de la sede del IMSS en esta ciudad. El resto de la pancarta de protesta cargada por familiares de niños muertos en el incendio de la guardería ABC es una imagen envidiable, sobre todo en estos días de 42 grados a las diez de la mañana de Hermosillo: Dos hombres de rostros desconocidos, obesos y con el torso desnudo, uno sentado y el otro bailando, disfrutan de esa tranquilidad que logra conseguir en las personas la cercanía con el mar color ázul turquesa.
Mientras unos se van de vacaciones y otros callan repentinamente ante la tragedia ocurrida el pasado 5 de junio, a lo largo de esta ciudad van desapareciendo los pendones de vaqueros y tenientes militares en campaña electoral y están brotando crucecitas blancas de madera que sostienen fotografías de niños con meses de vida o papeles con leyendas amorosas escritas por sus familiares.
En esta ocasión, esas crucecitas blancas amanecieron en la entrada de la sede del Instituto Mexicano del Seguro Social en Hermosillo, donde los deudos exigen la cancelación de los contratos de subrogación del organismo y piden que Daniel Karam renuncie a su cargo de director general de la institución que cuidaba a sus hijos, junto con unos amigos del Gobernador Eduardo Bours que ahora se encuentran prófugos de la justicia, quién sabe en donde.

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Cenotafios es como se llaman estos altares colocados en honor de los pequeños muertos. Suelen estar a las orillas de la carreteras maltrechas del país, donde la muerte llega por accidente, pero aquí en la capital de Sonora, lo mismo se pueden ver en la plaza Emiliana de Zubelía, en pasillos de la universidad, encimadas en el cerro de la campana, o afuera de edificios públicos, como sucede en esta ocasión.
Los cenotafios son un homenaje silencioso, pero también son una protesta drámatica, tal y como suelen ser los actos públicos convocados por los familiares de los niños de la estancia infantil, quienes se han agrupado, junto con simpatizantes, en un grupo al que han llamado Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de junio.
“Karam, renuncia por encubridor e incompetente”, dice una manta y al lado hay otra en la que se puede leer: “Javier Ángel, Chocho, siempre en nuestro corazón”; “no a la privatización de las guarderías”, exclama una cartulina y “siempre estarás en nuestro corazón, te amaremos por siempre Javier Ángel”, reza otra.
La que trae Julio César Márquez dice: “Mi amado Yeye, por ti hasta la vida. Te lo juro. No a la impunidad”. Él es uno de los papás más activos de este grupo de padres. Con su sombrero de granjero, que poco ha de mitigar el sol quemante de esta mañana, Julio César encabeza el acto afuera del Seguro Social. En la parte trasera de una pick-up, hablan papás. Julio controla el micrófono. Ellos piden, exigen, ruegan justicia, uno tras otro. Algunos transeúntes se suman al acto. Otros han venido especialmente para aprovechar el espacio y exponer sus criticas personales al Seguro Social.
De la tragedia del 5 de junio, de repente, la situación ha pasado a otras tragedias de la Seguridad Social del país que no tienen fecha en el calendario, como la de Javier, quien dice que en un hospital de aquí le robaron a sus gemelas recién nacidas, o la de Sofía, quien se queja de que su papá murió por una negligencia en una clínica gubernamental.

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Antes de viajar a Ciudad Obregón para marchar, Julio César Márquez y Abraham Fraijo fueron a las ruinas de la incendiada Guardería ABC. Dejaron una ofrenda floral. “¡Te amo Yeye, te amo!”, grita enrabiado a su hijo, con los ojos vidriosos, Julio César.
- ¿Hasta dónde van a seguir?- pregunté alguna vez a Abraham, papá de Emilia.
- Queremos que la muerte de nuestros hijos no sea en vano. Hacemos esto para llegar a la conciencia de la gente buena.

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